A MIS QUERID@S PROTECTOR@S DE INEF:
Os escribo estas palabras para describir mi experiencia y ante todo para daros las gracias por aquel “maravilloso” día que pasé con vosotr@s.
Pues empecemos: todo empezó cuando a un tal Alejandro Iborra se le ocurrió la genial idea de sacar a sus alumn@s de la asignatura de Habilidades Sociales a realizar una práctica fuera de las paredes de la Facultad de Documentación y Psicopedagogía.
Bueno sigamos, un día en una de las sesiones de la asignatura de Habilidades Sociales nos propuso la oportunidad de salir al parque natural con l@s alumn@s de INEF a hacer una serie de actividades, pero en ningún momento nos explicó cuales eran esas actividades, seguramente porque si nos contaba la actividad no la íbamos a hacer.
Así que, un tal jueves, día 17 de Abril de 2008, me presenté a la hora fijada en el sitio dónde habíamos quedado, hacía mucho aire y un poco de frío, pero no había ningún problema porque no iba a llover, ¿verdad Alejandro? Así que me puse a esperar y por allí no aparecía ni DIOS, y nunca mejor dicho, ni siquiera nuestro querido profesor Alejandro, y así fue pasando el tiempo hasta que por fin aparecieron dos compañeras.
Entramos en el pabellón y allí nos presentaron a cada una de nosotras a una persona del grupo en el que íbamos a formar parte, claro está, cada una en un grupo diferente y nos fuimos para el río.
Mientras que colocaban las formas de poder cruzar el río, Bea me explicaba como orientarme con un mapa y con una brújula, además de explicarme en qué se diferenciaban las cuerdas que utilizaban para construir la tirolina y el puente…. (Jo! No me acuerdo como se llama el puente por el que pasé)
Ya estábamos en el otro lado y nos tocaba caminar hasta nuestro primer destino de la ruta, las ruinas árabes, y me encontré con mi primer pequeño problema; Cuando llegué a las ruinas estaba un poco cansada pero podía seguir hasta nuestro segundo punto, la torre eléctrica, madre mía, aquello cada vez era más duro, y sólo pasaba por mi cabeza la pregunta ¿de quién ha sido la genial idea de hacer esto?
¿Comemos? Buena pregunta, pensé, pero llegaron al acuerdo de que como nos quedaba poco para llegar al tercer punto del recorrido, es decir, para llegar a la “cumbre” del Ece Homo, era mejor comer allí arriba.
Así que continuamos, y según íbamos llegando, mis fuerzas se iban agotando, ya no sólo pensaba en el “gracioso” que había tenido la genial idea de todo esto, sino que empecé a pensar que “estos de INEF no tienen compasión por nadie, “madre mía, que cabrones” y perdón por la expresión.
En ese momento, cuando ya veía el final del camino, pero mis fuerzas me decían que ya no más, Esco y Ángel tiraron de mí, y digo tiraron literalmente. POR FIN LLEGAMOS, y aunque no podía ni con mi alma, conseguí llegar al tercer punto del recorrido, al belén que hay situado en la cima.
Comenzamos a comer y de repente SE PUSO A GRANIZAR, tuvimos que escondernos y esperar a que se calmase, y en cuanto pasó todo comenzamos la bajada de la cima, por un camino mucho mejor, sin cuestas, sin subidas, aunque con mucho barro y resbaladizo, ¡eso sí! y ahí surgió la idea de ese cigarrito, qué bien nos sentó ese cigarrito, verdad Esco!!!!!!!!
Según me contaron, el camino que nos había tocado era el más duro de los recorridos y yo había conseguido hacerlo hasta el final, y hay fotos que lo demuestran.
Llegamos al final, y cruzamos el río, (sí Alejandro, crucé el río yo solita, bueno con un poquito de ayuda de Alberto, pero andando por el agua), aunque ya con lo mojada que estaba me daba lo mismo.
Echemos cuentas: dos o tres granizadas y unas cuantas tormentas, que más me daba ya cruzar el río.
Cuando volvimos al punto de partida, es decir, al pabellón de la Virgen del Val, sólo pensaba en llegar a casa, ducharme y tumbarme en el sofá a descansar. Y mientras iba en el autobús de vuelta a casa me daba mucha pena tener que separarme de este grupo de INEF, que al final no habían sido tan cabrones como me habían parecido, ya que a su lado me había sentido, y perdonarme el símil, como un huérfan@ al que adoptan una nueva familia y se siente protegido, así me sentía yo, protegida por tod@s.
Y con esto termino esta pequeña carta que os quería dedicar, y deciros que espero que me enviéis todas las fotos de mi gran aventura y deciros que espero veros por mi entorno, y allí si que podéis ir con vaqueros, jajaja.
Muchos besitos y hasta siempre.
P.D.: quiero que sepáis que nosotr@s, l@s que os psicoanalizamos (como vosotr@s decís) también utilizamos el término de INCERTIDUMBRE, pero no tiene nada que ver con el vuestro.
3 comentarios
Ana -
Un beso
Mª Mar -
Un besazo enorme para tod@s
Esco -
Bueno espero que hayas disfrutado del deporte de otra manera como es en el ambito de la naturaleza, que para mi, es la mejor forma de realizarlo.
Besos, Esco.
PD: A ver si esto te ayuda a sacar un 10 en la asignatura de Alejandro.