NUESTRO FUTURO
Siempre que nos da por “cotillear” en periódicos, internet o en revistas y vemos tiras como estas nos echamos a reír, casi siempre por ignorancia de lo que está sucediendo en nuestras aulas. Sin embargo, nosotr@s como educadores / as no debemos tomárnoslo a risa, ya que son situaciones que nos podemos encontrar en cualquier momento en nuestra actividad diaria y deberíamos saber cómo podemos solucionar este “problema”. Realmente estos casos son ahora más numerosos que hace “unos años”, la respuesta común es que sí, que cada vez nuestras aulas están peor que antes, pero la realidad no es esa, la realidad es que encontrar casos de acoso escolar o maltratos entre iguales es inferior a los casos que nos encontrábamos antes, lo único que ocurre es que ahora se conocen más gracias (por decirlo de alguna forma) a los diferentes medios de comunicación a los que tenemos acceso, y no es algo que diga yo, sino que existen numerosos estudios que lo demuestran y uno de estos estudios es el que ofrece el defensor del menor en su página web. Pero, ¿qué es el maltrato? ¿Cómo lo podemos definir? “Maltrato es una conducta de persecución física y/o psicológica que realiza el alumno o alumna contra otro, al que elige como víctima de repetidos ataques. Esta acción, negativa e intencionada, sitúa a la víctima en una posición de la que difícilmente puede salir por sus propios medios”. Definición de Olweus (1983) Si tenemos en cuenta esto podemos decir que el maltrato entre iguales es una forma de agresión, definiendo agresión como conducta dirigida a hacer daño físico o psicológico, motivada emocional o instrumentalmente como medio para alcanzar un fin. Para que se produzcan estos casos deben existir como mínimo dos protagonistas: la víctima y el agresor. Según SMORTI Y CIUCCI, 2000, “los agresores y las víctimas comparten un guión interactivo común, en el que representan papeles complementarios, construyendo cada cual una historia interpretativa diferente de los mismos acontecimientos”. Teniendo en cuenta esto debemos aclarar que es en el centro educativo donde se producen más agresiones entre iguales porque es el lugar donde mas horas interaccionan entre ell@s, las relaciones entre los estudiantes se caracterizan por hallarse en un plano de simetría horizontal. Esto es quienes comparten posición o estatus a ojos de un tercero. Para evitar, en la medida de lo posible los conflictos en la aulas, lo más favorable es que exista una buena relación entre l@s alumn@s y entre l@s alumn@s y l@s diferentes profesores / as. Para ello debería existir un buen clima de aula. El objetivo que se persigue es mejorar la convivencia promoviendo relaciones interpersonales que contribuyan a un clima positivo a través de modelos de intervención como por ejemplo, el modelo de Sullivan (2000), en el que propone tres enfoques diferentes: el punitivo, el de las consecuencias y el de los sentimientos. Según este autor cada enfoque tiene un objetivo y un desarrollo, en el primer enfoque el objetivo sería imponer al agresor un castigo para que no se repita su conducta, en el segundo sería el objetivo sancionador tiene un efecto pedagógico y en el último enfoque el objetivo sería volver a humanizar la relación además de evitar nuevos conflictos. De los tres enfoques que hemos presentado, el enfoque punitivo sería el menos indicado a utilizar para poder mejorar el clima del aula, ya que al ser un enfoque bastante sancionador lo único que se consigue es que los casos de maltrato entre iguales sigan existiendo o empeoren los ya existentes, por otro lado, entre el enfoque de los sentimientos y el de las consecuencias, lo idóneo sería trabajar con una interacción de ambos enfoques. Otra forma de que exista un buen clima de aula es enseñar a l@s alumn@s a ser buenos ciudadanos y que sepan respetar y cumplir las normas, obligaciones y derechos que existen en sociedades desarrolladas como la nuestra, para ello, y por mediación de la nueva Ley Orgánica de Educación (LOE), nos dice que la finalidad de la asignatura de Educación para la Ciudadanía consiste en ofrecer a todos los estudiantes un espacio de reflexión, análisis y estudio acerca de las características fundamentales y el funcionamiento de un régimen democrático, de los principios y derechos establecidos en la Constitución española y en los tratados y las declaraciones universales de los derechos humanos, así como de los valores comunes que constituyen el sustrato de la ciudadanía democrática en un contexto global. La educación para la ciudadanía pretende orientar a l@s alumn@s hacia la adquisición de la cultura política a través del conocimiento de las instituciones sociales, políticas y cívicas, el conocimiento de los derechos humanos, el estudio de los temas sociales y los problemas sociales actuales, la promoción del reconocimiento de la diversidad cultural y lingüística de la sociedad, etc... , el desarrollo del pensamiento crítico y de ciertas actitudes – valores, a través de la adquisición de las competencias necesarias para participar activamente en la vida pública, el desarrollo del reconocimiento y respeto de uno mismo y de los demás, la adquisición de la responsabilidad social y moral, la consolidación de un espíritu solidario, el aprendizaje de la escucha y la resolución de conflictos de forma pacífica y el desarrollo de estrategias más eficaces para combatir el racismo y la xenofobia, y, por último, la participación activa, a través de permitirles implicarse en la comunidad, desarrollando su capacidad de compromiso con los demás y ofreciéndoles una experiencia práctica de democracia en el centro docente. Después de haber aclarado qué es la Educación para la Ciudadanía debemos aclarar que para el 2010 la UE ha establecido como objetivo prioritario de los sistemas educativos “velar para que entre la comunidad escolar se promueva el aprendizaje de valores democráticos y la participación democrática con el fin de preparar a los individuos a la ciudadanía activa”Para ello, en todos los países, los objetivos de la Educación para la Ciudadanía, se recogen y describen en los distintos documentos oficiales (legislación educativa, decretos, currículos nacionales). Los objetivos de la educación para la ciudadanía se formulan de manera muy distinta en función del país, según el contexto nacional, las tradiciones y el patrimonio cultural. En la mayoría de los países, los objetivos para Educación Primaria relativos a la promoción de la ciudadanía responsable se presentan de forma que tengan sentido para l@s más pequeñ@s, con un enfoque que difiere del adoptado para el nivel de secundaria, ya que se pone más énfasis en el aprendizaje de los principios que rigen la vida en sociedad y no tanto en la adquisición de conceptos teóricos. Pero, ¿A qué nos referimos cuando hablamos de Educación para la ciudadanía? “La Educación para la ciudadanía hace referencia a la educación que los jóvenes reciben en el ámbito escolar, cuyo fin es garantizar que se conviertan en ciudadanos activos y responsables, capaces de contribuir al desarrollo y al bienestar de la sociedad en la que viven” (Eurydice, 2006)
Además de la asignatura de Educación para la Ciudadanía tenemos en común con los demás países europeos el Informe PISA, pero, ¿qué es PISA? Pues PISA es un estudio internacional de evaluación educativa de los conocimientos y destrezas de l@s alumn@s a la edad de 15 años, que se realiza cada 3 años por los países de la OCDE.
¿Qué objetivos persigue? Evaluar el rendimiento acumulado por l@s alumn@s de 15 años en términos de conocimiento y competencia que les resultarán necesarios para su vida adulta, comparar los resultados de los diferentes sistemas educativos en el plano internacional y promover reformas educativas para la mejora de los resultados, además de proporcionar una base suficientemente sólida para mejorar la evaluación y el seguimiento del rendimiento de los sistemas educativos a escala nacional, evaluando 3 ámbitos básicos de evaluación, como son la comprensión lectora , la cultura matemática y la cultura científica .
Después de haber aclarado esto debemos también aclarar que no es PISA, ya que solemos confundir PISA con una comparación entre los diferentes países que forman la OCDE y sus sistemas educativos, por eso queremos aclarar que no es PISA.
PISA no es una evaluación del sistema educativo, no es una evaluación de todo el alumnado, no es una evaluación del currículo escolar, no evalúa todas las competencias claves, no utiliza instrumentos variados y no es una evaluación interna de los centros.
Una vez aclarado todo lo anteriormente citado debemos ver qué tal nos encontramos en los resultados del Informe PISA, pues bien, los resultados educativos están en correspondencia con otros indicadores. Los obtenidos en España son los esperables en relación con una serie de indicadores estadísticos utilizados en las comparaciones internacionales, como son el producto Interior Bruto per cápita, la inversión pública en educación, el índice PISA de estatus socioeconómico y cultural y la titularidad del centro.
Teniendo en cuenta estos factores España se sitúa en una zona en torno al “Promedio” y al “Total OCDE” en la que se encuentra la casi totalidad de los países europeos y por encima del “Total Internacional”.
Para finalizar querría hacerme y hacernos una pregunta, ¿Qué podemos hacer para mejorar? , pero con esta pregunta no me refiero sólo en el informe PISA, sino también en el clima del aula, en los maltratos entre iguales y como no, ante la asignatura de Educación para la ciudadanía, mi respuesta sería cambiar la mentalidad que poseen muchos de l@s profesores /as que están ejerciendo pero que no preocupan nada más que de dar sus asignaturas para poder empezar a cambiar las mentalidades de nuestr@s alumn@s ya que serán ell@s nuestr@s adultos del futuro.
Los expertos dicen que l@s niñ@s además de ir a la escuela deben ser felices en ella. Sí, la educación no puede tener éxito presionando a l@s niñ@s, por ejemplo con exámenes. Deben aprender por su propia motivación. El éxito hoy está en la capacidad y motivación para aprender a lo largo de toda la vida, y si fastidiamos esto en el colegio destruiremos esa capacidad